miércoles, 11 de abril de 2012

'A Cántaros'

PABLO GUERRERO 
40 años de una canción decisiva.
Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sala Fernando de Rojas.
Martes, 11 de abril de 2012. 21:00 horas.



Hace poco más de dos horas que ha terminado el concierto que Pablo Guerrero ha interpretado en la Sala Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Pablo Guerrero ha estado acompañado por Nacho Sáenz de Tejada, fundador del grupo 'Nuestro Pequeño Mundo', Luis Mendo, fundador del grupo 'Suburbano', ambos guitarristas, Christian Pérez, contrabajo y Santi Vallejo, trompeta y percusión.

Ha sido un concierto intimista y cargado de emociones, en el que varios autores han leído sus poemas, y en el que Clara Ballesteros, Olga Román e Ismael Serrano han participado en el concierto interpretando sus canciones. Pero todos ellos se han centrado en la canción 'A Cántaros', que compuso Pablo Guerrero hace ya cuarenta años, y que todos juntos han interpretado al final del concierto.

'A Cántaros' fue uno de los cantos a la libertad más importantes y decisivos del final del franquismo. Fue compuesta con el cuidado que exigía la época, con palabras y mensajes velados que permitieran pasar la censura, que en aquel año de 1972 aún vigilaba sin descanso las obras culturales que se creaban en nuestro país.

Las dos generaciones más jóvenes, que vivimos solapadas en aquellos turbulentos años, con la mirada puesta en mayo del 68, del que no pudimos formar parte por ser aún niños en aquel momento, mirábamos al cielo con la esperanza de que el viento trajera por fin una intensa lluvia que limpiara nuestra casa.

Que lloviera 'A cántaros' no significaba ni más ni menos justo eso. Lo importante era lo que callaba, esto es, para qué era necesaria tanta lluvia. Pero no era necesario que de eso la canción dijera nada, pues ya todos lo sabíamos. Tenía que llover para que el agua limpiara y condujera a las cloacas de la historia a la dictadura del General Franco, a la democracia orgánica, al sindicalismo vertical, a la represión y a no sé cuantas cosas más. Y que de una vez por todas la democracia y la libertad se instalaran en nuestro país.

Los jóvenes del momento salíamos a la calle cuando llovía y hacíamos todo lo que se nos ocurría para escandalizar y provocar a nuestros mayores. Estábamos hechos de nubes, pero de una nubes que fueran capaces de tocar la tierra e inundarla. Inundarla de agua que empapara nuestras ropas y nuestros cuerpos mientras que protestábamos de todas las formas que nos ofrecía la imaginación.


Fotografía: Maks

'A Cántaros' la escuchamos en Vallecas, en Rivas, en Móstoles, y en aquel increíble concierto en mayo de 1975, cuyo escenario fue instalado en las escaleras de acceso a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Madrid.

Y aquella lluvia sin bioenzimas anunciada, y que limpiaría nuestra casa, terminó llegando. Así fue, llovió a cántaros, y la limpió. Pero otras nuevas bioenzimas y detritus fueron instalándose poco a poco en nuestras calles y en nuestras plazas. Siempre pensamos que la lluvia traería agua suficiente para llevarse también la hipocresía, la intolerancia y la corrupción, pero desgraciadamente no llovió tanto.

Los que estamos vivos, miembros de diferentes generaciones que conviven solapadas, habremos de pedir una vez más que llueva 'A Cántaros'. Pero 'A Cántaros', como otras muchas de nuestras canciones emblemáticas, se ha ido poco a poco convirtiendo en legado del tiempo, retazo de la historia. Otras nuevas canciones habrán de ser compuestas para dar respuesta a las ilusiones de los nuevos tiempos. Nuevos cantos a la libertad que serán recogidos en otras historias contadas por otros hombres, de otra forma y en otro lugar.

Estuvimos allí entonces y hemos vuelto a estar ahora. No me imagino que hubiera podido ser de otra manera.


Madrid, 12 de abril de 2012.
02:00 A.M. (Hora peninsular)